Cazo motivos, de vez en cuando, para dale un sentido a todo esto, a los respiros caprichosos, a mi generación equivocada y así, quizás, algún día ordene mi desorden. Cambiar la visión, la perspectiva, mirar con otros ojos resulta ser salud mental.
Exijo, ahora mismo, ya, urgentemente, que mi voluntad sea fuerte, enérgica, indestructible, para que juntas, ella y yo, de la mano, como sea, transformemos este ruido interno, insoportable y permanente, en el mejor de los aprendizajes.
De a poco, equilibrando los tropiezos voy poblando mi desierto.
